*Narra Cris*
Siento un escalofrío al notar el contacto de su mano
agarrando la mía y me acerca a él lentamente. Me quedo quieta, no me aparto y
dejo que me guíe. Me pega a él y suspiro. Me coloca el pelo detrás de la oreja
y se acerca rozando sus labios. Me estremezco.
-No te emociones, Pedroche, que se te va a salir el corazón
del pecho... -susurra y se separa lentamente- Solo tenía pensado quedarme un
rato más, que está lloviendo a cántaros.
-Imbécil -me separo lo que puedo de él y sonríe victorioso-.
-Niñata.
¿Por qué ahora no me desagrada que me llame niñata? Este
idiota me va a volver loca.
Voy a la cocina y me preparo un colacao para desayunar. Me
siento en la mesa y Dani entra en la cocina.
-¿Entonces qué?
-¿Qué de qué? No te voy a echar a la calle con la que está
cayendo después de aguantarme ayer todo el día -leo una revista quitándole
hierro al asunto y se sienta en frente mío-.
-¿Ya no tienes fiebre?
-Por suerte, no... -sonrío un poco y provoco su sonrisa-.
-Pues me alegro de que haya sido poco tiempo -río negando
con la cabeza y me mira extrañado- ¿qué pasa?
-Que es la primera vez que hablamos más de tres minutos sin
tirarnos los trastos a la cabeza...
-Bueno, eso es porque estoy pacifista hoy... -me río y meto
la taza al lavavajillas-.
-¿Has desayunado o quieres algo?
-No, gracias, desayuné en casa. Algunos madrugamos,
Pedroche... -le miro con una sonrisa burlona y me cruzo de brazos-.
-¿Madrugar? ¿Tú? No creo. Si te levantarás con una tía
diferente cada día, si no se van por la noche después del polvo -me cuesta
decir eso, pero lo digo para intentar parecer... ¿fuerte? ¿egocéntrica? ni yo
lo sé-.
-No, no, maticemos eso... Que para mí madrugar son las once
de la mañana y me he levantado solo para traerte el monedero.
-Ya, claro... -compruebo que sigue lloviendo y resoplo-.
-¿Qué pasa? ¿Tan pronto me quieres echar? Mira que si cuando
te trato bien no quieres estar conmigo vuelvo a lo de antes...
-¿Por qué? ¿Es que quieres pasar tiempo conmigo, Martínez?
-me acerco a él y se sonroja-.
-Yo no he dicho eso.
-Lo has insinuado. Te contradices... -se ríe y se sienta en
el sofá- Eh, no acapares el sofá entero, que algunas tenemos cosas que hacer...
-¿Cosas que hacer un domingo? ¿Como qué? -me siento en la
otra esquina del sofá y cojo los apuntes de encima de la mesa-.
-Como estudiar, que tengo examen el miércoles...
-Ah vale, pues yo aquí calladito y en silencio, tú estudia.
Leo todos los apuntes desde el principio, una y otra vez,
memorizo y cuando llevo tan solo dos páginas me tapo la cara con las manos y
chasqueo la lengua, agobiada.
-¿Qué pasa? ¿No te lo sabes? -miro a Dani y niego con la
cabeza- A ver, trae... -le doy los apuntes y los mira por encima para
devolvérmelos después-.
-Es que no me sé nada, el examen es el miércoles y... joder.
Me estreso. Se supone que ayer me pasaría el día estudiando y no pude, y hoy no
me puedo concentrar. Llevo con las mismas dos páginas desde anoche.
-Bueno, no te agobies... Si suspendes este examen ya
aprobarás el resto -sonrío y me recuesto en el sofá-.
-Al menos tú eres sincero...
-¿Cómo? ¿Qué tiene que ver la sinceridad aquí? -le miro y me
sonríe-.
-Sí, que todo el mundo me dice que voy a sacar una notaza,
que seguro que apruebo y sé que no. Tú me dices que voy a suspender pero me
tranquilizas ante eso.
-Hombre, dicho así suena un poco cruel...
-Pero lo prefiero así.
-De nada entonces, supongo -sonrío y se levanta del sofá-
Ven, túmbate.
-¿Que me tumbe? ¿Para qué?
-Para relajarte, pesada, venga...
-Bueno... -me tumbo en el sofá y se pone de rodillas a mi
lado- ¿Qué haces?
-Cállate ya, pesada.
Se ríe y me baja lentamente los tirantes de la camiseta para
que sus manos ocupen su lugar. Me masajea los hombros despacio y luego sube a
mi cuello. Consigo relajarme pero no puedo dejar de pensar. Cuando su masaje se
convierte en caricias por toda mi espalda me estremezco y lo nota.
Sonrío y baja las caricias por mi brazo. Entrelaza mis dedos
con los suyos cuando llega a mi mano y me dejo.
Sube de nuevo y tras unos minutos más de masaje con
cosquillas y caricias intercaladas coloca mi camiseta bien. Me giro en el sofá
y me siento. Él sigue de rodillas en el suelo y queda un poco más alto que yo.
Entonces, sin motivo aparente, cuando le miro a los ojos
noto como los míos se empiezan a llenar de lágrimas que intento no dejar salir,
y encuentro la respuesta a mi pregunta: ¿Le odio? No, solo le tenía rencor. ¿Le
echo de menos? Demasiado.
Y no me sale hacer otra cosa. Me arriesgo sabiendo que puede
mandarme a la mierda y le abrazo. Me tiro contra él y al principio se sorprende,
pero luego rodea mi cintura con sus brazos y escondo mi cabeza en su cuello.
-Lo siento... Lo siento por todo, Cris -me separo y me
limpio la cara- Perdóname por lo que te hice...
-Te lo he perdonado todo, Dani, pero no lo he olvidado.
-Déjame volver a entrar en tu vida, déjame intentar que
olvides lo malo... He cambiado.
-Quiero comprobar que has cambiado, quiero conocerte otra
vez -sonrío y me pellizca la mejilla-.
-Hace cinco años yo era un crío inmaduro, te aseguro que he
cambiado...
-Oye, oye, que hace cinco años tenías más edad que yo
ahora... -se ríe y me cruzo de brazos-.
-Joder, es verdad... Pero la diferencia es que tú hace cinco
años eras incluso más madura que yo ahora -sonrío y me levanto del sofá-.
-Bueno, tampoco exageres...
-Ha parado de llover... -miro el reloj y es la una y media-
Me voy a ir ya, que estoy aquí toda la mañana de ocupa.
Se dirige a la puerta y le acompaño, pero no quiero que se
vaya. Me da dos besos y sale de casa. Mientras espera el ascensor asumo que
quiero pasar más tiempo con él. Quiero decirle que se quede, pero estoy
paralizada. Venga Cris... di algo...
No sé cómo lo haces pero cada final es mejor que el anterior.
ResponderEliminarEsta historia me recuerda mucho a otra :) y me parece muy especial.
Te podría comentar lo mismo que en las otras entradas pero no pararía de poner asdkeuf (cosas así raras) y no creo que te apetezca mucho leer un comentario sin sentido. Pero es que me gusta tanto tanto que ni siquiera sé que decir.
Solo gracias por seguir escribiendo.
María
Solo con que Dani tocara su piel ella ha cambiado su forma de verle, igual le ha recordado un momento que era feliz.
ResponderEliminarY me has dejado más intrigada por saber que fue lo que paso entre ellos para que Cris estuviera tan enfadad.
¿Le dirá que se quede? Que se lo diga… si ella quiere que se quede y él también quiere quedarse, que se quede y aprovechen ese momento de acercamiento y ese momento de perdonarse.
Esperando siguiente con ganas
Aiis... no se que comentar, esque me gusta mucho sabes??
ResponderEliminarAl principio tan como son ellos aqui en tu historia y luego todo gira...
Con solo notar que Dani toca su piel, ella se estremece y lo disfruta, ellos son felices, ellos son la mezcla de todo lo bonito que hay en este mundo, y su "reconciliacion" por llamarlo asi es de lo mas inquitante a la vez que bonita... (:
Me encanta que Cris se quede ahi medio alelada, pero quiero que le diga algo!!
Me encanta, siguiente pronto, te quiero ♥ Lidia