Esta vez es rubia. "Pero si a mí no me gustan las
rubias, vaya pedo llevaría anoche" piensa Dani mientras se lleva la mano a
la cabeza debido a la resaca de la fiesta anterior. Mira debajo de las sábanas
y, como esperaba, están desnudos.
Se dirige a la ducha sin despertar a la chica que acabó en
su cama anoche y de la que, por cierto, no conoce el nombre. Se ducha con agua
fría intentando despejar sus ideas, entonces recuerda algo. Recuerda haber
invitado a esa chica a un par de copas, que sucedieron a dos más, y recuerda
haberse acostado con ella al llegar a su casa. Solo espera que cuando salga de
la ducha ella ya se haya marchado, ya ha tenido bastantes escenitas con chicas
que creían que él buscaba algo más que sexo, y es que aún no ha sentado la
cabeza, ni quiere hacerlo. Aún no ha encontrado a la 'mujer de su vida', si es
que existe.
Está agotado, pero esta noche volverá a salir, seguramente,
siempre lo hace. Es verano, está soltero, sin trabajo (aunque con algo
pendiente), y quiere disfrutar de su juventud...
Cierra el agua y agarra una toalla que se rodea en la
cintura. Se lava los dientes y mira su móvil. Las doce menos cuarto de la
mañana, y siete llamadas perdidas. Desbloquea la pantalla del iPhone y, como
suponía, son de Juanpe. Le llama y contesta al primer tono.
-¡Hombre, Martínez, si estás vivo! ¿Cómo acabaste la noche?
-Dani sonríe ante el saludo de su amigo y abre la puerta, comprobando que
aquella rubia ya se ha marchado-.
-Pues bien, con una rubia que te gustaría... -Lo dice para
picarle, lo sabe-.
-¿Rubia? Tío, tenemos hablado que las rubias son mías...
Eres un cabronazo. ¿Te acabas de levantar? -Sale a la habitación y recoge la
ropa que hay por todo el pasillo de la noche anterior-
-Si no sé ni cómo se llamaba, ya se ha ido. Pero estaba
bastante buena, la verdad... Y sí, acabo de salir de la ducha, ¿qué pasa?
-Ay, no tienes aguante, si es que no sabes beber... Yo llevo
en pie desde las nueve de la mañana y haciendo cosas, soy un tío con clase.
-Ya, ya, menos lobos... Eso es porque anoche no pillaste.
-Chs, ¿y cuál es el problema? -Dani suelta una carcajada,
igual que siempre cuando su amigo pronuncia esa frase con su típico tono
chulesco- Además, estate tranquilo, que esta noche volvemos a salir.
-Ya imaginaba... Te paso a recoger a las diez y media, como
siempre.
-Venga tío, hasta entonces.
-Adiós.
Y los dos cuelgan casi a la vez. Dani sonríe moviendo la
cabeza de un lado a otro. Este Juanpe... Nunca madurará.
Cambia las sábanas de la cama por cuarta vez esta semana y
se mira al espejo. Las ojeras le llegan por la barbilla, pero eso no le
impedirá volver a salir otra noche más, volver a emborracharse y, si puede ser,
volver a acabar con otra chica diferente a la que llevar a su cama, lo que él
no sabe es que esa noche le deparará muchas sorpresas...
Una mañana entera ordenando la casa, que estaba hecha un
desastre. ¿Cuántas semanas llevaría sin limpiar? Por lo menos tres...
Pide comida a domicilio, no le apetece preparar nada y
tampoco es un buen cocinero... Al acabar de comer vuelve a dormirse en el sofá
hasta que un sms a las nueve y media le despierta, y menos mal, porque ha
dormido toda la tarde y quedó en recoger a Juanpe dentro de una hora. Es de
Anna. Lo lee en voz alta tras desbloquear la pantalla del teléfono.
-¡Daniel! ¿Qué tal todo? En nada empezamos... ¿Tienes ganas?
Bueno, en fin, que era por si te apetecía tomar un café o algo y nos contamos
un poco la vida, que desde ENSLN no nos vemos... ¡Un besito! -Agarra su móvil y
contesta al sms de Anna-.
-Rubia guapaaa! Pues muy bien, la resaca es mi día a día,
pero tú ya me conoces ;) Si quieres nos vemos mañana a las cinco en el bar de
siempre, te parece? Un besazo, guapetona!!
Vuelve a bloquear el móvil tras ver que Anna ha aceptado su
propuesta y va a la habitación a cambiarse, no tiene mucho tiempo, pero la
puntualidad es uno de sus puntos fuertes y a las diez y media estaba llamando a
Juanpe para que bajara al coche.
-Buenas, machomen, a que adivino que te has pasado la tarde
durmiendo...
-Cállate imbécil, que anoche gasté mucha energía -Dani guiña
un ojo y Juanpe se ríe de esa forma tan característica suya-.
-Ya, claro... ¿A dónde vamos?
-No sé... ¿Igual que anoche? Estaba bastante bien el sitio.
-Perfecto, entonces coge aquella salida -Juanpe le indica el
camino hasta llegar al centro y aparcan-.
Los dos entran a la discoteca con la esperanza de una noche
más de juerga, pero lo que no se imaginan es que en ese preciso momento, un
taxi estaba aparcado en la puerta y dos chicas vallecanas se dirigían a,
exactamente, la misma discoteca que ellos...
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