*Narra Dani*
Miro como duerme y no logro entender por qué me comporté tan
mal con ella en aquella fiesta de cumpleaños. Lo que más me duele es que ella
no puede olvidarlo, y que yo soy tan gilipollas que me sigue saliendo mi vena
de chulito con ella. No lo puedo evitar, soy así.
Es la una de la tarde y las dos siguen durmiendo. Echo a
Irene, creo que así dijo Cris que se llamaba, una manta por encima y me dirijo
a mi habitación. Está dormida. Me acerco despacio a la cama y le aparto un
mechón de pelo de la cara.
-Cris, ¿tienes frío? -asiente con la cabeza y voy al armario
a por otra manta-.
Se la echo por encima arropándola hasta el cuello. Abre un
poquito los ojos pero los vuelve a cerrar cansada y suspira volviendo a
dormirse.
Escucho ruidos en el salón y voy hacia allí, Irene se ha
despertado.
-¿Dónde estoy? ¿Y Cris? ¿Quién eres tú? -se levanta con la
mano en la cabeza y me río-.
-Habla más flojo, anda, que Cris está durmiendo allí -señalo
mi habitación y le llevo una pastilla para el dolor de cabeza- Estás en mi
casa, y soy Dani, encantado.
-Ja, ja. Muy gracioso. ¿Qué hacemos aquí?
-Básicamente, ayer te gastaste el dinero de Cristina en
copas y no podíais volver a casa, así que me ofrecí a
llevaros, pero perdiste
las llaves de tu casa y con lo borracha que ibas Cris no quería que fuerais a
la suya, supongo que para que no te vieran así sus padres.
-Joder... ¿Cris está muy enfadada?
-No mucho. Cuando estoy yo cerca solo se enfada conmigo...
-me río y ella me mira raro-.
-¿Tú no serás...?
-Sí, el de la famosa noche de cumpleaños de Cris -pone cara
de enfadada y se lanza a pegarme. La freno y no puedo evitar reírme-.
-¿Qué haces, loca? Encima que os salvo la vida a tu amiga y
a ti...
-Tú lo que eres es un cabrón.
-Suaaaave, chiquilla, relájate bonita.
-Voy a ver a Cris, seguro que la has dejado durmiendo en el suelo
o algo así, con lo gilipollas que eres...
Irene va a la habitación y pone cara de sorpresa al ver a
Cris tapada con mil mantas y durmiendo en mi cama. Me apoyo en el marco de la
puerta y sonrío triunfante. Irene se gira y se disculpa con la mirada, al menos
no es tan orgullosa como su amiga.
Se sienta en el borde de la cama y le deja un beso a Cris en
la mejilla, pero pone cara de extrañada y le pone una mano en la frente a Cris.
-Dani, está ardiendo... ¿Tienes un termómetro? -me acerco
preocupado y toco a Cris-.
-Sí que está caliente... Espera, que voy a buscar uno.
Aparta. -Irene se levanta y retiro las mantas de Cris-.
-¿Qué haces?
-Pues destaparla, si tiene fiebre no es bueno que esté tan
abrigada, ¿no te lo enseñaron en el cole o qué? -digo irónico-.
Cris se despierta e intenta abrir los ojos. Voy rápido y
cierro la ventana para que la luz no le moleste.
-¿Irene? ¿Qué hacéis?
-Que tienes fiebre, chiqui, vamos a ponerte el termómetro.
-Agarra las mantas para volver a ponérselas y se las quito-.
-¿Qué haces, idiota? -decido no contestar y le dejo solo una
fina sábana-.
-Déjale a él, Cris, que yo no sé qué hacer en estos casos
-se ríe y le coge la mano- Hazle caso.
-Pero tengo frío... -Irene la abraza y yo vuelvo con el
termómetro-.
Se lo doy a Cris, que se estremece al notar el contacto del
metal helado y a los pocos minutos suena el pitido. Se lo quito y lo miro
descifrando esos pequeños numeritos.
-Tienes 41 de fiebre... -Irene me mira agobiada y me pide
que salga fuera con ella. Lo hago y me mira-.
-Dani, que yo tengo que trabajar... Pero no va a querer
quedarse contigo.
-Es fácil, vete sin que se entere -mira hacia un lado
dudando pero acaba aceptando- Vale, pero llévala a casa pronto, por favor. Yo
hablaré con su madre y le diré que está en mi casa.
-¿Su madre también me tiene asco? -me río irónico y pone
cara de pocos amigos-.
-No, idiota, su madre no te conoce. Bueno, yo me voy ya que
llego tarde, trátala bien, por favor.
-Si soy todo un caballero... -me río e Irene sale por la
puerta-.
Vuelvo a la habitación y veo a Cris intentando abrigarse con
la única manta que le dejé, sin conseguir nada útil.
-Al final vas a desgastar la manta, chiquilla... -le doy una
pastilla para la fiebre y se la toma mirándome mal-.
-Eres un borde asqueroso. ¿Dónde está Irene? -resoplo y
sonrío-.
-Mira qué maja la niña... Irene se ha ido que tenía que
trabajar o no sé qué.
-¿Qué se ha ido? -se levanta pero se marea y la agarro del
brazo antes de que se caiga al suelo-¿Y me deja
aquí sola contigo? -pone cara
de desesperación y la dejo sentada en la cama-.
-Lo siento por ti, pero estás mal, ¿es que no lo ves? No
puedes ni levantarte.
-Llévame a casa, o déjame dinero para un taxi. Por favor -me
mira con menos rencor pero niego con la
cabeza-.
-No.
-¿Que no, qué? ¿Me vas a secuestrar?
-No, joder, pero con el frío que hace y 41 de fiebre no
sales a la calle. Te quedas aquí hasta que te baje la fiebre y luego te llevo a
casa.
-Eres una puta pesadilla.
-¿Sueñas conmigo, Pedroche? -sonrío chulesco y me enseña el
dedo cabreada-.
-Vete a la mierda, flipado.
Solo puedo decir que amo ese odio... aunque haya sido un cabron se esta portando demasiado bien con ella, la quiere sin darse cuenta, y ella, aunque le odio con toda su alma le quiere con todo su corazón y se nota, me encanta esa forma de verlos todo, me encanta demasiado!!
ResponderEliminarquiero máaaaas!!!
te quiero pequeña!