jueves, 20 de septiembre de 2012

Capítulo 5:


*Narra Dani*

Miro como duerme y no logro entender por qué me comporté tan mal con ella en aquella fiesta de cumpleaños. Lo que más me duele es que ella no puede olvidarlo, y que yo soy tan gilipollas que me sigue saliendo mi vena de chulito con ella. No lo puedo evitar, soy así.

Es la una de la tarde y las dos siguen durmiendo. Echo a Irene, creo que así dijo Cris que se llamaba, una manta por encima y me dirijo a mi habitación. Está dormida. Me acerco despacio a la cama y le aparto un mechón de pelo de la cara.

-Cris, ¿tienes frío? -asiente con la cabeza y voy al armario a por otra manta-.

Se la echo por encima arropándola hasta el cuello. Abre un poquito los ojos pero los vuelve a cerrar cansada y suspira volviendo a dormirse.

Escucho ruidos en el salón y voy hacia allí, Irene se ha despertado.

-¿Dónde estoy? ¿Y Cris? ¿Quién eres tú? -se levanta con la mano en la cabeza y me río-.

-Habla más flojo, anda, que Cris está durmiendo allí -señalo mi habitación y le llevo una pastilla para el dolor de cabeza- Estás en mi casa, y soy Dani, encantado.

-Ja, ja. Muy gracioso. ¿Qué hacemos aquí?

-Básicamente, ayer te gastaste el dinero de Cristina en copas y no podíais volver a casa, así que me ofrecí a 
llevaros, pero perdiste las llaves de tu casa y con lo borracha que ibas Cris no quería que fuerais a la suya, supongo que para que no te vieran así sus padres.

-Joder... ¿Cris está muy enfadada?

-No mucho. Cuando estoy yo cerca solo se enfada conmigo... -me río y ella me mira raro-.

-¿Tú no serás...?

-Sí, el de la famosa noche de cumpleaños de Cris -pone cara de enfadada y se lanza a pegarme. La freno y no puedo evitar reírme-.

-¿Qué haces, loca? Encima que os salvo la vida a tu amiga y a ti...

-Tú lo que eres es un cabrón.

-Suaaaave, chiquilla, relájate bonita.

-Voy a ver a Cris, seguro que la has dejado durmiendo en el suelo o algo así, con lo gilipollas que eres...

Irene va a la habitación y pone cara de sorpresa al ver a Cris tapada con mil mantas y durmiendo en mi cama. Me apoyo en el marco de la puerta y sonrío triunfante. Irene se gira y se disculpa con la mirada, al menos no es tan orgullosa como su amiga.

Se sienta en el borde de la cama y le deja un beso a Cris en la mejilla, pero pone cara de extrañada y le pone una mano en la frente a Cris.

-Dani, está ardiendo... ¿Tienes un termómetro? -me acerco preocupado y toco a Cris-.

-Sí que está caliente... Espera, que voy a buscar uno. Aparta. -Irene se levanta y retiro las mantas de Cris-.

-¿Qué haces?

-Pues destaparla, si tiene fiebre no es bueno que esté tan abrigada, ¿no te lo enseñaron en el cole o qué? -digo irónico-.

Cris se despierta e intenta abrir los ojos. Voy rápido y cierro la ventana para que la luz no le moleste.

-¿Irene? ¿Qué hacéis?

-Que tienes fiebre, chiqui, vamos a ponerte el termómetro. -Agarra las mantas para volver a ponérselas y se las quito-.

-¿Qué haces, idiota? -decido no contestar y le dejo solo una fina sábana-.

-Déjale a él, Cris, que yo no sé qué hacer en estos casos -se ríe y le coge la mano- Hazle caso.

-Pero tengo frío... -Irene la abraza y yo vuelvo con el termómetro-.

Se lo doy a Cris, que se estremece al notar el contacto del metal helado y a los pocos minutos suena el pitido. Se lo quito y lo miro descifrando esos pequeños numeritos.

-Tienes 41 de fiebre... -Irene me mira agobiada y me pide que salga fuera con ella. Lo hago y me mira-.

-Dani, que yo tengo que trabajar... Pero no va a querer quedarse contigo.

-Es fácil, vete sin que se entere -mira hacia un lado dudando pero acaba aceptando- Vale, pero llévala a casa pronto, por favor. Yo hablaré con su madre y le diré que está en mi casa.

-¿Su madre también me tiene asco? -me río irónico y pone cara de pocos amigos-.

-No, idiota, su madre no te conoce. Bueno, yo me voy ya que llego tarde, trátala bien, por favor.

-Si soy todo un caballero... -me río e Irene sale por la puerta-.

Vuelvo a la habitación y veo a Cris intentando abrigarse con la única manta que le dejé, sin conseguir nada útil.

-Al final vas a desgastar la manta, chiquilla... -le doy una pastilla para la fiebre y se la toma mirándome mal-.

-Eres un borde asqueroso. ¿Dónde está Irene? -resoplo y sonrío-.

-Mira qué maja la niña... Irene se ha ido que tenía que trabajar o no sé qué.

-¿Qué se ha ido? -se levanta pero se marea y la agarro del brazo antes de que se caiga al suelo-¿Y me deja 
aquí sola contigo? -pone cara de desesperación y la dejo sentada en la cama-.

-Lo siento por ti, pero estás mal, ¿es que no lo ves? No puedes ni levantarte.

-Llévame a casa, o déjame dinero para un taxi. Por favor -me mira con menos rencor pero niego con la 
cabeza-.

-No.

-¿Que no, qué? ¿Me vas a secuestrar?

-No, joder, pero con el frío que hace y 41 de fiebre no sales a la calle. Te quedas aquí hasta que te baje la fiebre y luego te llevo a casa.

-Eres una puta pesadilla.

-¿Sueñas conmigo, Pedroche? -sonrío chulesco y me enseña el dedo cabreada-.

-Vete a la mierda, flipado.

1 comentario:

  1. Solo puedo decir que amo ese odio... aunque haya sido un cabron se esta portando demasiado bien con ella, la quiere sin darse cuenta, y ella, aunque le odio con toda su alma le quiere con todo su corazón y se nota, me encanta esa forma de verlos todo, me encanta demasiado!!
    quiero máaaaas!!!
    te quiero pequeña!

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