domingo, 30 de septiembre de 2012

Capítulo 6:


Estoy tirado en el sofá sin hacer nada esperando que a Cristina le baje la fiebre y llevarla a su casa sin que se ponga peor. Aún no sé por qué hago todo esto, ¿no la odiaba?

-¡Dani! ¿Puedes venir? –su voz me saca de mis pensamientos y voy a la habitación-.

-¿Qué pasa?

-Que me hago pis… -me río y me doy la vuelta-.

-Pues ya sabes dónde está el baño, chica.

-¡Joder, Dani! –me vuelvo hacia ella y me acerco a la cama-.

-¿Cómo se piden las cosas? –me apetece picarla un rato-.

-Eres un imbécil –Se levanta y sé que va a marearse a causa de la fiebre, así que la agarro de la cintura y se aferra a mi cuello con un brazo- Gracias… -masculla entre dientes y entra al baño-.

-Sal rápido y no te toques ahí dentro, que sé que soy irresistible, pero estoy aquí al lado, un respeto…

-Déjame en paz. –sale del baño y vuelvo a agarrarla como antes-.

Camino de nuevo con ella por el pasillo hasta la habitación y la dejo caer en la cama, pero pierdo el equilibro y caigo al lado quedándome a centímetros de ella. Nos miramos a los ojos dos segundos y tengo la sensación de que todo mi odio desaparece para dar paso a sensaciones nuevas que nunca antes había tenido. Se me acelera el pulso.

Entonces, no puedo hacer otra cosa que subir mi mano hacia arriba y acariciarle suavemente la mejilla. A los dos nos recorre un escalofrío.

-¿Qué haces? –dice intentando apartarme de ella-.

-¿Qué? Eh… Lo siento, me he resbalado.

No me contesta. Sabe que me he resbalado, pero también sabe que mi mano no ha acabado en su mejilla por casualidad, yo lo sé, los dos los sabemos.

Cojo el termómetro de la mesilla y se lo doy encendido.

-Ten, póntelo de nuevo y si tienes menos de 39 te llevo a casa –lo agarra sonriendo y al poco rato suena el desagradable pitido- a ver…

-¿Cuánto tengo? –se incorpora para mirar y hago una mueca-.

-Cuarenta y uno. Llevas ya varias horas así, Cristina. ¿Por qué no me lo dices si te encuentras mal?

-Porque me quiero ir de aquí, joder.

-Estúpida… -murmuro y me levanto de la cama-.

-¿Qué me has llamado?

-Que eres una borde. Si prefieres irte y quedarte tirada en la calle, como tú veas, bonita.

-Vale, tienes razón. Me estoy comportando como una niña pequeña. ¡Pero es que tú me hablas mal, y… 
joder!

-¿Y, qué?

-Y nada, Dani. Nada. Da igual –se lleva las manos a la cara y se gira para taparse con la almohada-.

-¿Cris? ¿Estás llorando? ¿Por qué lloras, y por qué lloraste anoche? –decido preguntar antes de que me vuelva loco, pero no obtengo respuesta por su parte y me doy por vencido- Vale, lo cojo. Luego vengo a ver qué tal estás, intenta dormir.

Me levanto y me voy de nuevo al salón. Esa niñata me está rayando más de lo normal y encima siendo una 
borde. Pero en el fondo la veo tan débil… Tan niña… Me voy a volver loco.

Agarro el mando de la tele y a la media hora escucho sollozos en la habitación. ¿Qué le pasa ahora? Voy hacia allí y la encuentro tiritando de frío, intentando taparse con la poca sábana que tiene y muy pálida para lo morena que es.

-Levanta Cristina, nos vamos –la cojo en brazos y la dejo en el sofá mientras cojo las llaves del coche-.

-¿A casa? Por fin… -a penas le salen las palabras y no sé qué hacer-.

-No, a casa no, vamos al médico.

La vuelvo a coger en peso y esta vez no se queja, se agarra a mi cuello con la poca fuerza que tiene y la meto en el coche con cuidado. Llegamos al hospital más cercano y le dan algún antibiótico con uno de esos nombres raros. Parece que le sienta bien, porque al menos sale del médico andado por su propio pie.

-Bueno, enhorabuena, ahora sí que te vas a casa… -sonríe y camino cerca de ella por si tengo que agarrarla-.

Conduzco hasta su casa por donde me indica y aparco en el portal.

-¿Quieres que te acompañe arriba o estás bien?

-No, no, puedo ir sola… -se gira en el asiento y me mira con vergüenza- eh… Que… Bueno, que gracias, y 
eso… Por lo de anoche y lo de hoy, siento haberte jodido dos días enteros.

-Nah, no te preocupes Pedroche, ya me devolverás el favor algún día –le guiño un ojo y… ¿sonríe?  Eso parece-.

-Algún día… Sí –baja del coche y diciéndome adiós con la mano entra en su portal-.

Llego a casa y recojo todo. Encuentro su monedero vacío en el suelo, tan solo con el carné de identidad y alguna que otra tarjeta. Parece que volveremos a vernos antes de lo que creía.

Me dirijo a la habitación y, por primera vez en dos semanas, no cambio las sábanas, sino que hago la cama con las mimas que ha usado ella durante toda la noche. Ni yo sé bien para qué. Y no para de repetirse en mi cabeza la misma pregunta… “¿No la odio?” Seguida de otra pregunta, aún más compleja… “¿Tengo razones para odiarla?”

4 comentarios:

  1. Aiiii.... madre mia, menos mal que Cris se ha puesto "Buena" y se ha ido a su casa como ella queria, pero me da pena por Dani que la va a echar de menos...

    Sus piques y enfados no son normales, que pasa, que los dos son demasiado orgullosos como para reconocer que se aman y claro, eso lleva a lo que lleva...

    Me encanta que se resbale Dani y que la acaricie la cara, todos sabemos que el resbalon es de verdad, pero lo otro no ha acabado ahi por casualidad...

    Lo de que se haya dejado la cartera es muy bonito, porque se la tendrá que devolver ¿No?

    Y las preguntas finales de Dani se lo tiene que pensar, porque no tiene porqué odiarla, al igual que ella a él..

    Muchos besos bonita, siguiente pronto, Lidia (@LidiaNesquikera en twitter) :)♥

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  2. Me encanta, me encanta, me encanta. Llevo desde que leí el último capítulo entrando todos los días en el blog esperando impaciente a que escribieras más.

    Me gusta mucho como se pican, como son de bordes el uno con el otro cuando en el fondo quieren todo lo contrario. Y Dani se preocupa tanto por ella pero Cris no olvida. No sé qué puede ser lo que pasó en la fiesta de cumpleaños de ella pero tengo muchas ganas de leerlo.
    María

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  3. Me encanta tanto, pero tanto esta historia, a cada capitulo te superas maa bonita!
    es perfecto ese odio tan amor que se tienen, esa forma de cuidarla y esa forma tan borde y amorosa de dejarse cuidar!
    me encanta mucho, simplemente no hay mas palabras!
    te quiero

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  4. Ya empieza el acercamiento me encanta jajaja, ¿como Dani no se da cuenta que no la odia en absoluto? si la odiara nunca habría cuidado tan bien de ella y el es tonto como no se da cuenta el porqué llora, aunque sea una borde con él se ve de lejos que lo borde es por lo mucho que le importa, ay bueno como digo siempre mis comentarios no son buenos pero por lo menos te digo lo mucho que me gusta.
    Gracias y esperando el siguiente

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